lunes, 6 de diciembre de 2010

Sex and Fury


Sex and Fury fue denominada junto a otras películas similares del Japón de la época, “Pinky violence”, hijas de los “Pink films” nacidos en los 60, que no eran otra cosa que porno “softcore”. Es una de esas películas que a pesar de malas, es imposible que te caigan mal. En ella se cruzaran la ladrona y espadachina interpretada por la que parece ser una maestra del genero Reiko Ike, con la sueca Christina Lindberg, que hará las veces de espía y pistolera. Ambas tendrán sus encontronazos sexuales con los diferentes personajes de la trama, pero nunca se verán involucradas sobre el mismo tatami, lo que seguro más de uno habria soñado. Como son guapas y están dispuestas, se peca, para mi gusto, de demasiadas escenas de este tipo, pero también nos enseña cosas como que los japoneses ya estaban enfermos y gustaban de atar con cadenas a las mujeres en los 70, en la era Meiji y probablemente mucho más atrás.



Envueltas en una trama resuelta de forma un poco abrupta en las que las transiciones entre escenas pueden resultar a veces muy ásperas, termina por resultar entrañable debido a sus descabellados planos, el divertido uso oriental de los colores y los contrastes entre lo épico y lo hortera. Como dato curioso, Tarantino cogió prestadas diversas cosas de Sex and Fury que podemos ver en el primero de los volúmenes de Kill Bill.

Ficha en imdb

domingo, 10 de octubre de 2010

Como entrenar a tu dragón + 44 inch chest

44 INCH CHEST


Como ha sido domingo y estaba con un mal cuerpo horroroso, más vivo que muerto, por que si estuviese muerto no sentiría este dolor, me he visto dos peliculiñas a ver si me olvidaba un poco de toda la maldad del universo. Total, que he cenado a las siete de la tarde, por que también me he propuesto dejar de fumar de una maldita vez. Albóndigas con puré de patatas, con lo que una peli sobre criminales encajaría al dedillo con el plato. Y por allí tenia entre los torrents “44 inch chest”, un muy divertido drama de tíos duros ingleses. Siempre es divertido verles gritar y decir mucho fuck y soltar algún puñetazo, más aún con el estupendo reparto que posee. En el papel de protagonista tenemos a Ray Winstone, un hombre que tras consultarlo he debido de verle en varias películas pero nunca me ha llamado la atención hasta ahora. Interpreta a un hombre con sobrepeso y tirantes que queda desolado por un dramático suceso sentimental que tendrá que “resolver” en una habitación donde prácticamente solo hay un armario (de 44 pulgadas intuyo). Es un personaje muy reflexivo al que le veremos decir palabras mayúsculas sobre el amor y la vida, lo que para la típica visión del mafioso, resulta algo original. Entre los amigos que quieren ayudarle, destacare al televisivo Ian McShane (Deadwood, Los pilares de la tierra), que hay que reconocer que es un señor de mucho carisma y poderosa voz, pero que le han dado un personaje quizá demasiado vanidoso que cuando le toca hablar, los planos suelen esperar a que termine y se hacen un poco largos. También esta estupendo John Hurt (V de Vendetta, La llave del mal), que aporta casi todo el humor de la cinta chillando e insultando como el loco que es su personaje Peanut.


Sobre el film en general, pues habrá gente a la que le guste por que puede recordar a Reservoir Dogs y habrá otros que la odien por que también les recordará a Reservoir Dogs. No es Reservoir Dogs, pero ya se nos podrían ocurrir a todos unos guiones tan baratos y resultones, aunque al final puede que le sobren unos minutillos por que el tema no da para más... O escenas enteras como alguna que hay por ahí de carácter onírico, que están como un poco de moda y pocas veces funcionan.


COMO ENTRENAR A TU DRAGON


Tenia ganas de ver animación digital, aunque con el secreto de Kells quedase über-maravillado. Se que todo el mundo dice maravillas de Toy Story 3, pero tendría que ver primero la segunda parte y eso ya me da mas pereza. Como entrenar a tu dragón me ofrecía vikingos y dragones y no me ha decepcionado en absoluto.


La película es genial, divertidísima. En lo referente a los hechos entre personajes, digamos relacionales, pues si que hay una sensación de “esto yo ya lo he visto en otra parte” que al más terco le forzara a prever los futuros acontecimientos y con toda seguridad, acertarlos. Pero me cago en la leche, a mi de pequeñito me dan una película técnicamente impresionante, con bárbaros blandiendo hachas, fuego, peleas aéreas y destrucción y yo me meo encima. De haber sido así ahora tal vez fuese leñador en lugar de un cretino con un blog. ¡Puto Mufasa!


Las futuras entregas las veré en el cine con las gafas esas, que después del taquillazo que ha supuesto y siendo una saga de novelas de su autora original Cressida Cowell, esto huele a franquiciaca.


sábado, 9 de octubre de 2010

The Secret of Kells (2009)


Brendan es un pequeño aprendiz de monje que nunca ha salido de la abadía de Kells donde su tío, el abad, esta obsesionado con un posible ataque vikingo y tiene a toda la población levantando un muro preventivo. Pocas diversiones le quedan pues a nuestro protagonista que se dedicará a fantasear con mitos y leyendas y perseguir algún pato de vez en cuando. A partir de esta premisa se irá desarrollando una fábula sencillita donde la moraleja nos dirá cosas como que “el miedo es un ladrón”, que merece exponerse a los peligros del mundo con tal de contemplar la magia que en el habita o que la imaginación, la belleza y el poder de la palabra son una buena herramienta de pacificación que aunque no ganen mas guerras que el afilado acero, resultan también un buen refugio y enlace a ocultos extraordinarios. Había intentado no excederme en alabanzas, pero esta película ha supuesto un viaje tal a la magia que ha sido imposible evitar esta pomposidad.


Por encima de la trama, destaca sobre todo la forma en que esta animada la serie. Sin miedo a romper las perspectivas o introducir “txiribitas” que vuelan por la pantalla con un sentido que jamás alcanzarán las que suelen salir en las nuevas y oportunistas cintas 3D, a medio camino entre la vidriera y la pintura románica y plagado de lineas y geometría espirálica de unos colores nuevamente, mágicos. Muy cercano a lo que entre colegas llamamos “estilo Wind Waker”. Si a esto le sumamos una impresionante banda sonora que con sus notas de viento y cuerdas celtas te introduce en ese mundo de dibujo no realista para dejarte pegado incluso cuando los créditos llevan 3 minutos subiendo por la pantalla, el resultado termina siendo colosal. Hablando de los créditos, esta es la ultima canción que aparece bien entrados los mismos, por si no he sido capaz de convencer a nadie de que la vea:



domingo, 3 de octubre de 2010

Machete



Machete tiene tantos personajes y estos hablan tantísimo que llega a cansar. Pero hay uno que apenas dice nada y este es su protagonista. El Rodriguez lo ha plantado delante de la cámara con muy pocas frases y muy breves con lo que solo le queda girar la cabeza mientras los demás le hablan a el. Parece como si no se hubiese confiado en el. Y las primeras matanzas tienen su gracia, pero al final carecen de alma. La contienda final es anti-climax. Le podría haber echado una mano su amigo del alma Quentin, que en ese sentido es de los mejores.

Hay una tendencia a narrar una gran parte de la historia mediante imágenes en televisores que es incluso molesta. Parece que se ha buscado crear un personaje con la televisión, que tratándose de “Los States” tiene sentido, pero ya digo que su uso es exagerado. Unido a personajes de poca chicha que están ahí para enseñar alguna teta, como la LiLo, propician el atragantamiento a pesar de lo sencillo de la historieta.

La música corre a cargo de “Chingon”, la banda de Rodriguez, que francamente esta bastante bien aunque no escucharemos aquí una pieza de poder como fue la versión de Malagueña Salerosa de los créditos de Kill Bill.

En fin, una pequeña decepción, sobre todo por que hace falta mas cine de entretenimiento de corte adulto y sin pretensiones, pero que en este caso a mi no me ha convencido. Confío en que Rutger Hauer y su “Mendigo con escopeta” estén por encima.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Boardwalk Empire


Terence Winter (uno de los creadores de Los Soprano) y Martin Scorsese nos traen esta nueva serie para la HBO basada en la novela homónima de Nelson Johnson. No se me ocurre nada mas poderoso que añadir, pero los datos hablan por si solos: Con los dos primeros capítulos emitidos el 19 y 26 de septiembre, la cadena ha confirmado ya una segunda temporada, y es que con el estreno y reemisión de estos dos primeros episodios se ha superado la cifra de 7 millones de espectadores. A su vez, para tener una idea del tipo de producción que tenemos ante nosotros, el episodio piloto de hora y diez minutos de duración se dice que ha costado 20 millones de dolares.



La serie nos sitúa en plena eclosión de la ley seca, más concrétamente en la Atlantic City de New Jersey. Su principal protagonista será el tesorero de la ciudad a quien encarna Steve Buscemi, grande entre los grandes aunque no siempre parezca encajar vestuarios tan ostentosos. Michael Pitt (Funny Games remake) será su “chico de los recados”, quien tratará de hacer méritos para medrar en la vida del trapicheo y llevar diamantes a casa. También aparece por allí un jovencísimo Al Capone involucrado todavía en labores menores típicas del “músculo” de una agrupación. Me ha sorprendido ver que este papel fuese a parar a Stephen Graham, que no es otro que el gangster ingenuo y sin agallas de Snatch, solo que esta vez nos recuerda al mas desmedido Joe Pesci de Scorsese. Como suele ser habitual, la acción vaga también por personajes alejados de los conflictos principales o más bien afectados por ellos de forma indirecta. Allí esta Kelly Macdonald (No es país para viejos) en la más estremecedora interpretación de la mujer maltratada que yo he podido ver. Es una sorpresa ver como Michael Kenneth Williams tiene también un sitio en esta obra, aunque después del trabajo realizado con su Omar de The Wire, era de esperar que la cadena le brindase nuevas oportunidades.



Las comparaciones con Los Soprano son inevitables, pero lo cierto es que se aleja mucho de la influencia de esta. A parte de que el despliegue de medios es mucho mayor, su enfoque varia enormemente. El ambiente es más nocturno y de salón, muy apropiado para una sociedad en la que se tiende a esconder lo que molesta. Los personajes son mas independientes, no están todos bajo el influjo de una figura tan poderosa como era la de Tony. Tampoco se aprecia la visión cotidiana que veíamos cuando Gandolfini se alejaba del BadaBing o Satriale's para dar paso a conflictos familiares comunes. En Boardwalk Empire se respira hampa en cada secuencia, aunque bien es cierto que estos dos primeros episodios se han reservado unos pocos momentos en los que insertar recursos cómicos de bastante sutileza.


Y esto es todo a juzgar por los dos primeros capítulos. Después de ver el primero me vi dudando si ir directamente a por el segundo. La verdad es que otra hora sentado en este invento que tengo por sala de visionado no era muy tentador, pero tras el resumen del anterior más los créditos de inicio, sabía que había sido la decisión más acertada del día.




jueves, 16 de septiembre de 2010

Niños grandes (Grown ups) 2010



Ves el cartel de esta película y piensas: “Esto es una mierda”. Pero aún así la ves. Igual que con el tabaco. Solo que aquí no pone “Niños grandes mata”, pero es que la cara de anormal del Adam Sandler ya es suficiente advertencia. Como no se ni por donde empezar... Pondré unas fotillos.


Este es Adam Sandler, por si no le conocíais. Es algo así como el líder del grupo (su visera lo atestigua). Es un imbécil descomunal que pretende que sus hijos mimados a los que no les falta de nada, cojan una piedra y se pongan a jugar con ella. Una crítica feroz al aislamiento que impulsan las nuevas tecnologías. Su mujer es Salma Hayek, -que no se si es por la película pero me parece que ha perdido muchísimo encanto- una diseñadora que va y viene de Italia donde presenta sus modelitos. Como es mexicana, de vez en cuando se le escapa alguna palabra en castellano, para darle mas chicha a lo que es el personaje.


Aquí tenemos a Kevin James, el gordo del grupo. Como es gordo pues sera el encargado de llevarse todas las ostias de la película, siempre y cuando le queden escenas en las que no este haciendo sus necesidades, hablando de cuanto come o alguna otra cosa hilarante sobre gordos. Por lo menos se han ahorrado (siendo uno de los escenarios un parque acuático) la clásica bomba de agua que empapa hasta los huesos a cerca de 150 personas. Su mujer es tan rubia que le da la teta a su hijo de 4 años, que por si no funciona a la primera, lo hará unas tres o cuatro veces a lo largo del metraje.


Este de aquí es Chris Rock. Es el negro de la película. Tiene una madre -tambien negra- cuyo juanete del pie será determinante para el rumbo de esta historia.


David Spade. Un tipo que se cree Bon Jovi. Dice y hace las mismas tonterías que el resto, solo que de vez en cuando sujeta una cerveza o mira a alguna chavala. Como es el más loco de todos, pues no tiene mujer, y cuando el resto de sus troncolegas se pongan a bailar con sus parejitas, el hará lo propio con una cerveza en una escena cutre de cojones en la que parece se hubieran quedado a medio camino entre el drama de estar solo y el chiste de mierda, como queriendo guardar el respeto por las infelices almas solitarias del mundo.


Y por ultimo Rob Schneider, el genio tras la maravillosa “The Stapler”. Es el raro del grupo tirando hacia el rollo espiritual. Lleva sandalias, un peluquín y esta emparejado con la señora de la foto. Sus gags se reducirán a comentar sin pudor lo plena que es la vida sexual entre ambos.


El resto apesta tanto o más. A los hijos dan ganas de ahogarlos en sus propias heces. Pero lo peor de todo es que Steve Buscemi realiza un cameo.

Me piro a ver “Gozu” del Miike, que espero sea una truculencia morrocotuda. ¡Lo necesito!


lunes, 6 de septiembre de 2010

Paranoid Park (2007)



Gus Van Sant es el tipo que dirigió el guión de Matt Damon y Ben Affleck para la película “El indomable Will Hunting”. Con eso ya, me cae gordo. Hace un par de años se encargó de “Mi nombre es Harvey Milk”, esa en la que en el póster aparece Sean Penn súper feliz sobre un fondo de leche. Y Harvey Milk resulta que es homosexual. Metáforas de las gordas, vaya. El caso es que se llevo algún premio que otro, pero si es tan soporífera como “Paranoid Park” (bastante endiosada por “la red”) la va a ver Rita la de los pollos.



El flin tampoco es que sea malo, malo. Al principio atrapa bastante, pero llegará un momento en que algunos se darán cuenta de que les están tomando un poco el pelo. Tiene cosas “bonitas”, aunque alguna también un poco manida, como dejar fuera de foco y de plano a casi todos los adultos. Es muy experimental. El dire juega mucho con lo sensorial y hace cosas modernas como abrir o cerrar el diafragma, desenfocar la imagen o incrustar videos de baja calidad donde vemos a chavales con sus patinetes haciendo el anormal. Muchos dirán: “Oh, que metáfora más profunda la de los adolescentes bailando de un lado a otro en las bañeras de patinaje, atrapados los pobres”. Todo ello intercalado con unos planos ETERNOS de la soledad protagonista, que rozan casi lo pedófilo. Los hay incluso en la ducha y le veremos desvestirse en varias ocasiones. Pero lo más acertado es el trabajo en el sonido. La estructura de la trama es de estas caóticas en las que los acontecimientos del futuro y el pasado están entremezclados y que con el tratamiento que se le ha dado a lo sonoro, que también es un poco desordenado, dota a la cinta de un carácter onírico bastante majo. El principal problema en mi opinión, es que se busca narrar los sentimientos del protagonista por encima de los hechos dramáticos que le ocurrirán. Así explicado, yo no tendría ni por que estar en contra, pero es que el póbrecillo se siente siempre igual.